El air train que nos saca del jfk, atravesando park lots infinitos con autos relucientes, después el subte desde Queens, pasando por Brooklyn, por debajo del East River y ya estamos acá, en Manhattan. El primer yellow cab de Ceci, nuestro inglés algo oxidado para pedir indicaciones, la amabilidad de una señora negra y gorda y la parquedad militar del oficial de aduana...
Ben que llega en bici, una especie de Spike Lee sin anteojos para mostrarnos el departamento de Isabelle, tan lleno de vida,
Una corrida desesperada al primer local de comida que vemos para saciar el hambre con comida tex mex cocinada por chinos (decorada con un buda viajero y un holograma de las torres gemelas). Nachos y burritos, unas cocas en lata en la tierra de la coke y luego Dr.Pepper para probar eso que Forrest Gump tomaba en la Casa Blanca (demasiado "spicy" para nuestro gusto)
tiendas de vinilos, tatuajes y ropa; casas de posters y cd's, "drugstores" que parecen un compendio de todo el consumo gourmet del mundo...
una mina arreglada como de sábado pero en lunes nos ayuda a encontrar nuestra calle con su gps (¿tienen de estos en la Argentina?, pregunta)
restaurantes indios, japoneses, españoles, ¡etíopes!; shawarmas y pizzas, sushi y hamburguesas
Rodeamos Washington Square y su arco donde Duchamp proclamó la "República de Bohemia" y más atrás, las luces del Empire State que contra atacan
un bar de blues, una cerveza y una sensación de que sí. este es el lugar donde queremos estar.
La tristeza de Feliza Bursztyn*
Hace 11 meses



