domingo, 1 de noviembre de 2009

crónicas compartidas IV



Viernes 30. La mañana se vio alterada cuando Ceci descubrió en Craiglist que todavía quedaban entradas disponibles para el show por el 25 aniversario del Rock&Roll Hall of Fame, un recital para el que veníamos intentando conseguir tickets desde que sacamos los pasajes hace más de tres meses. Fue un lío comprarlos porque sólo aceptaban crédito, y no argentino. Tras un llamado al Toro en Londres para pedirle su tarjeta, terminamos comprando una tarjeta de crédito “instantánea” y recargable que nos permitió adquirir las entradas por teléfono (primera incursión a Duane Read, donde por supuesto, como en todos lados, había empleados que hablaban español).
Paseo al Midtown para retirar los tickets. Subte hasta Grand Central Terminal, con su reloj de cuatro caras y esos techos increíblemente hermosos. Caminata hasta la Public Library, hermosa (descubrimos que atesora una de las 45 biblias de Gutemberg que hay en todo el mundo) y luego hasta Time Square, impactante con sus carteles móviles y luminosos… parece el mismísimo centro del mundo. Retiramos los tickets y buscamos un lugar para comer: una pegada la parrillita escondida donde almorzamos pollo con papas y hongos.
Ceci vio el local de m&m y salió corriendo; yo me quedé a filmar y sacar fotos en la escalinata de Tkts y cuando la fui a buscar nos desencontramos (aaaahhh). Nos compramos dos cuadritos para casita y enfilamos hacia la Quinta Avenida, por donde llegamos al Rockefeller Center. Vimos la pista de patinaje sobre hielo (Ceci recordó “Love Story”) rodeada por banderitas de todos los países menos de Argentina, y sus imponentes edificios que son el epicentro de la riqueza norteamericana (después nos enteramos que el enorme complejo –tiene 16 manzanas subterráneas- fue comprado por japoneses). Enfrente está la St. Patrick Cathedral, muy bella por fuera (el adentro no nos conmovió mucho). Cansaditos volvimos para reponernos un ratito antes del que sería el gran show de nuestras vidas.

viernes, 30 de octubre de 2009

Met, Empire State, Central Park... aahhhhhh


Para ver el relato del martes, visitar el blog de Ella www.elotro-elmismo.blogspot.com

El miércoles llovía otra vez. Así que después del desayuno nos tomamos el colectivo hasta el Central Park, después de dar unas cuantas vueltas y terminar refugiados en el techito de un edificio. Los árboles ya están dejando caer algunas hojas amarillas y marrones, así que el efecto de la lluvia sobre el parque más lindo del mundo (según mechupindongui) era realmente hermoso. El Met es enorme y está buenísimo. no voy a decir más: sólo que podés ver un Van Gogh al lado de un monet, al lado de un Picasso, de un Dalí, y así. Con cinco horas sólo "vimos" (porque para observar hay que ver muchas veces o por más tiempo) algo así como 1/3 del museo.
A la entrada del Met nos comimos un hot dog. El negro que atendía el carrito era lo más! se acordó de nosotros a la salida al igual que su compañero. Y pasan miles de personas cada día!
Por ahora sólo entramos una puntita al Central Park así que sobre este fenómeno de la naturaleza y el urbanismo hablaré más adelante.
En la parada, una señora progre nos ayudó con el mapa y se copó hablando de arte, de Diego Rivera, del mural que Rockefeller mandó destruir una vez terminado (jeje, Dieguito les metió una imagen de la revolución rusa, con Marx y Lenin). Nos bajamos en la 32 para ver el Empire State, pero no lo encontrábamos. O sea, el mapa decía que estaba ahí y que yo recuerde nadie lo bajó con un avión. Me desesperé un poco. 'Tiene que estar acá', y miraba el mapa. Entonces levantamos las cabezas y notamos que había algo que de tan alto se nos escapaba. Cruzamos la 5ta Avenida y ahí apareció, casi como pinchando el cielo gris con su pararrayos de película. Imponente. También aquí volveremos para subir, esta vez sólo entramos al lobby, que de tanto haberlo visto en pelis es como propio.
Bajamos por la 5ta girando los cuellos en cada esquina para ver el gigante. No sé cómo el hombre construye estas cosas, y miren que soy devoto de "Superestructuras" en Discovery.
Ya de noche, se vistió de azul con unos reflectores mágicos, y nosotros seguimos hasta Madison Square, donde hay una tienda bastante hippie y el bastante es porque tiene un generador de energía que los hospitales de Buenos Aires no, una garita de seguridad con cámaras y unos toldos first world. Pero bueno, lo de hippie es por la onda de los vendedores. Es impresionante la cantidad de gente que en esta ciudad se escapa del modelo que uno tiene del yanqui promedio.
Ahí nomás, enfrente, mi edificio favorito, El Flatiron Building, de 1903, y en ese entonces el más alto del mundo. Ahora quedó muy relegado por los monstruos que lo rodean, pero para mí es el más bello. Con una forma casi triangular y la elegancia de pocos, me hipnotiza al punto de pensar 'por qué no estudio arquitectura?'.
Ya las piernas no daban más, así que bondi hasta el departamento, peli en casa (El hombre que nunca estuvo ahí) y comida china. con galletitas de la suerte y todo!
No creo que pidamos nuevamente, no tanto por la comida sino porque al chino del delivery le di sólo un dolar de propina y casi me mata. De verdad, tuve miedo.

Hasta la próxima!

lunes, 26 de octubre de 2009

llegamos

El air train que nos saca del jfk, atravesando park lots infinitos con autos relucientes, después el subte desde Queens, pasando por Brooklyn, por debajo del East River y ya estamos acá, en Manhattan. El primer yellow cab de Ceci, nuestro inglés algo oxidado para pedir indicaciones, la amabilidad de una señora negra y gorda y la parquedad militar del oficial de aduana...
Ben que llega en bici, una especie de Spike Lee sin anteojos para mostrarnos el departamento de Isabelle, tan lleno de vida,
Una corrida desesperada al primer local de comida que vemos para saciar el hambre con comida tex mex cocinada por chinos (decorada con un buda viajero y un holograma de las torres gemelas). Nachos y burritos, unas cocas en lata en la tierra de la coke y luego Dr.Pepper para probar eso que Forrest Gump tomaba en la Casa Blanca (demasiado "spicy" para nuestro gusto)
tiendas de vinilos, tatuajes y ropa; casas de posters y cd's, "drugstores" que parecen un compendio de todo el consumo gourmet del mundo...
una mina arreglada como de sábado pero en lunes nos ayuda a encontrar nuestra calle con su gps (¿tienen de estos en la Argentina?, pregunta)
restaurantes indios, japoneses, españoles, ¡etíopes!; shawarmas y pizzas, sushi y hamburguesas
Rodeamos Washington Square y su arco donde Duchamp proclamó la "República de Bohemia" y más atrás, las luces del Empire State que contra atacan
un bar de blues, una cerveza y una sensación de que sí. este es el lugar donde queremos estar.

domingo, 25 de octubre de 2009

On the fly


En 45' pasa el remís que nos depositará a mí y a Ceci en Ezeiza, y de ahí, NY!!!!!!
no puedo decir mucho más, sólo que estoy feliz, muy.
Gracias a todos los que llamaron para saludar, qué lindo es sentir a los amigos (y familia) cerca en momentos así!
big apple, I'm gonna bite you.
Yeah!!!!!!!!

sábado, 19 de septiembre de 2009

consecuente

Confieso que la pregunta/respuesta de Jordi cuando visité a mis compañeros del diario me sorprendió bastante. Hice como que no, porque vi que mi no sorpresa era tomada casi como una burla.
"Viste, el miedo de todos no es tal: hay vida después de Clarín", me dijo él con muy buena onda, sinceridad y hasta desnudando sus propios anhelos.
"Claro que sí, siempre lo supe", respondí yo para su sorpresa.
Bajé un poco mi tono y le regalé el beneficio de una duda que nunca tuve.
La vida después de Clarín siempre supe que iba a estar buenísima. Mi miedo no era si la iba a encontrar, mi miedo era porque sabía que la iba a encontrar.

Hoy es sábado, 19.18, el sol se puso, mi auto está en la puerta recién lavado con mis propias manitas (cuánto se valoran las cosas que habitualmente hacen otros cuando uno es el que pone el cuerpo); me estoy tomando una cerveza bien bien fría, Ceci está con una amiga y en un rato nos vamos al cine con Los Morochos.

Mañana a navegar y pasado no sé. Hay viajes y proyectos hermosos con Ceci, y todos están ahí, para ser conquistados por mis ganas ahora libres de toda atadura mediática. Por cierto, qué desafinada está sonando esa corneta!

Nunca me sentí más consecuente con mis propios deseos como en este momento.
Salud!

jueves, 10 de septiembre de 2009

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La búsqueda de la estrella (los sueños pueden hacerse realidad)


Esta semana volví a soñar en colores y con música. Anoche, un cantante inglés -era conocido pero no lo recuerdo, tal vez Thom Yorke-, entonaba en castellano "ella, juega con medallas...", de Palo Pandolfo (qué bueno que Ella puso ese disco!)
Y anteayer yo me veía actuar en una película independiente, bailando contento una coreografía sobre una escalera. El nombre del corto -"El otro Pablo"- estaba impreso en unos libritos que se repartían entre el público; yo era uno más pero también el protagonisa, y lo más gracioso es que no sabía de mi participación hasta ese mismo momento. Recordaba entonces que lo había grabado hace mucho, pero recién ahora se estrenaba. Recién ahora.



"Depués de todo/ tú eres la única muralla/ si no te saltas nunca darás/ un solo paso"
(de Luis Alberto Spinetta)